[Review] Dallas Buyers Club (2013)

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“Dallas Buyers Club” (dirigida por Jean-Marc Vallé) está basada en la verdadera historia de Ron Woodroof (interpretado por Matthew McCounaghey). Un electricista machista y homofóbico que en sus tiempos libres se dedicaba al rodeo y que contrajo VIH en los inicios de la década de los 80.

La película nos muestra a Woodroof unos años después ya deteriorado físicamente y que no está al tanto de su condición, hasta que sufre un accidente en el trabajo que conlleva a que le realicen diversos examenes y le entreguen la fatídica noticia: Tiene SIDA y su pronóstico de vida es de un mes.

Una vez que Woodroof recibe la sentencia de muerte, decide en un principio con desconfianza, pero luego con decisión, buscar la forma de sobrevivir a toda costa. En una época en la cual el SIDA era una enfermedad prácticamente desconocida y se atribuía principalmente a homosexuales, sus opciones no se veían muy prometedoras.

Esa búsqueda constante lo lleva a embarcarse en un viaje a México en el cual logra conseguir medicina alternativa a la oficialmente aprobada por la FDA llamada “AZT”, la cual causaba daños significativos aun cuando prolongara la esperanza de vida de los pacientes.

Desde aquel viaje a México, Woodroof se da cuenta que tiene la oportunidad de hacer negocios con las medicinas que logra traer desde el exterior y encuentra en Rayon (interpretado por Jared Leto), un travesti que también está diagnosticado con la enfermedad, un partner de negocios en la distribución de los fármacos. Ahora bien, queda establecido desde un principio que la relación es estrictamente de negocios, ya que el estilo de vida de Rayon saca a relucir los instintos más homofóbicos y machistas de Woodroof.

Con el deseo imperioso de sobrevivir y porque no, de sacar ganancias, Woodroof crea el “Dallas Buyers Club”. Con el fin de evitar caer ante la justicia por tráfico de sustancias no permitidas, la idea detrás del club estaba en vender membresías y no medicamentos. Una vuelta de tuerca que le sirvió para poder distribuir drogas no autorizadas por la FDA y que le dieron un respiro extra a muchos aquejados por la enfermedad.

Matthew McCounaghey, el cual bajó alrededor de 20 kilos para poder personificar a Woodroof, probablemente nos da la interpretación de su vida en esta película. La actuación es contenida a veces, emotiva en otras pero siempre cargada de realismo más allá de la transformación física. McCounaghey se roba absolutamente cada escena en la cual aparece y es muy probable que se lleve el Oscar al mejor actor el próximo 2 de marzo. Merecido, por lo demás.

Jared Leto también tuvo una transformación física llamativa (perdió alrededor de 15 kilos) y al igual que McCounaghey, su actuación va mucho más allá de las apariencias físicas. Rayon se muestra como el perfecto-imperfecto complemento a Woodroof, en una relación que los hace madurar a ambos, por muy distintos que se muestren.

La película en sí, más allá de sus magistrales actuaciones por parte de McCounaghey y Leto, pierde un poco de fuerza porque trata de ser tres películas en una: Por un lado tenemos el dilema moral y ético que implica los cuidados y medicamentos que se le dan a los enfermos de VIH/SIDA y que en la Dra Eve Sacks (Jennifer Garner) encuentra la cara más visible. Por otra parte, la película trata de mostrarnos el contrabando de medicamentos y como Woodroof se las arregló para salir del país y poder abastecerse de fármacos para poder crear el club y distribuirlos evitando a la ley por todos los medios. Y por último (y es aquí donde la película brilla) “Dallas Buyers Club” es una película de sobrevivencia, de cómo un hombre tuvo que luchar contra sus propios demonios, fobias y miedos para poder enfrentar una enfermedad que hasta el día de hoy sigue matando a muchos.

Y en el tema de la sobrevivencia, “Dallas Buyers Club” es una película que celebra a sus personajes en lo poco que les va quedando de vida sin hacer melodramas de los destinos trágicos que les esperan. Acá no hay manipulación emocional sobre el desenlace de Woodroof (que a estas alturas no es un misterio). La película al final de cuentas ofrece una mirada honesta a un hombre que pese a todos sus defectos como persona, hizo lo que pudo por sobrevivir y en el intertanto terminó siendo una gran ayuda para muchos.

4 / 5.

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